Kilómetro cero del alma…


Cuando uno lee a los demás, no hay filtros, pero me di cuenta de algo: siempre leo a los afligidos, a los preocupados, a los tristes. Nuca al ganador de un premio o a quien dio su primer beso, o quien al fin se embarazo, lleno de dicha.

Así que se ve que solo “leo” a quienes están en una mala situación. Me he preguntado si a lo mejor debería actuar, aun no lo he hecho y no sé si debería hacerlo.

Si leo a una chica de 15, embarazada y sin novio ¿cómo podría ayudarla? Entiendo que ciertas situaciones pueden apoyarse, ser esa mano que ayuda, que acompaña, pero ¿Cómo podría decirle a alguien “Todo estará bien” sin deschavarme? La mayoría va a pensar que solo soy un loco en busca de atención.

Nada más alejado a la realidad.

Recuerdo la primera vez que pasó. Estaba, como no, arriba del tacho. Se subió un muchacho en sus treintas. Muy amablemente, me dijo donde se dirigía y encaré el camino. Algo en mi cabeza silbó, no sé cómo explicarlo.

Pero lo supe.

Sabía lo que le pasaba, lo acababan de despedir de su trabajo en una gran empresa, donde por dos años trabajo como cadete sin sueldo. Solo le daban una especie de compensación para que pudiera viajar y él, como podía, se ahorraba algunos pesos para ayudar a su madre, viuda ella.

El contrato que firmó era algo leonino, describía deberes y obligaciones y muy pocos derechos. Más bien era bastante esclavista, de hecho, el contrato decía que si pasaba dos años y un día en el empleo, automáticamente quedaba contratado. ¿Y saben qué? A una semana (o algo así) de quedar efectivo, redujeron el personal. Lo redijeron en una persona: él.

Lo único que le dijeron era “y… reducción de personal… te damos una recomendación para cualquier empresa, sólo que va a decir que estuviste como cadete por dos años y…”

Llegamos a destino y el silbido en mi cabeza se apagó. El chico pagó y se bajó y no lo volví a ver.

De esto, pasaron como 20 años.

Nunca ayudé a nadie, a excepción de algunas frases o pagar de mi parte algún café.

No me siento bien con eso. Pero no sé qué hacer.

Tal vez, debería probar, ser más empático, no se…

Que sea una especie de Kilómetro cero del alma y ver si con eso, me limpio por dentro…

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