Kilómetro cero del alma…


Cuando uno lee a los demás, no hay filtros, pero me di cuenta de algo: siempre leo a los afligidos, a los preocupados, a los tristes. Nuca al ganador de un premio o a quien dio su primer beso, o quien al fin se embarazo, lleno de dicha.

La Patrona me dejó un mate frío...


Como cada día, seguí las reglas autoimpuestas de cada día, me levanto, me aseo, me visto, me tomo un café, beso a la patrona y después me voy a lavar el auto, como cada día.

Juntos...



Recuerdo perfectamente ese día. Estaba en un paseo de compras, no como cliente, sino como expositor, estábamos, mi amigo y yo, preparando todo el local para comenzar a trabajar. Colgando cosas, haciendo carteles llamativos, preparando la compu... Y la vi.

Hagamos un Ejercicio Parte 3

 Acá Estamos, con el cuento completado...

Extendí bastante el cuento, pero ya sabía cómo iba a terminar y no sólo porque estaba en la parte anterior, siempre tuve la intención de que un Silente lo devorara o lo que sea que hicieran, pero decidí cambiarlo.

Cómo siempre digo, los relatos están vivos, crecen como quieren.

Y me gustó tanto que lo publiqué en Wattpad...

No se lo pierdan, de verdad esta bueno (Modestia aparte).

Criaturas de la noche - El Silente - Darío Fernández - Wattpad


Hagamos un ejercicio parte 2

Comencé a escribir, primero, agregando un personaje, el periodista Ethan Clark y un pueblo, Gray Hollow. 
La historia se desarrolla rápido, tal vez tiene alguna inconsistencia, pero así es el proceso creativo. en la siguiente parte solucionaré muchas cosas, pero ahora, quedó esto:

Hagamos un ejercicio: parte 1

Me propuse como ejercicio, mostrar todo el proceso para crear un cuento, en este caso, de terror. voy a subir cada parte, cada vez que tenga algo. No es un cuento por partes, no. es mostrar el proceso creativo desde la primerísima idea, hasta el resultado final. Como en los blogs lo publicado se muestra de lo más nuevo a lo más antiguo. habrá una página donde colocaré en orden los capítulos, arriba, en el menú, una página llamada "Ejercicio".
bienvenidos a este ejercicio que espera poner un poco de claro sobre oscuro.
Bien. Aquí la primerísima idea:

La Marca de la Luna: Durante las noches de luna llena, las personas en un pequeño pueblo comienzan a experimentar extraños comportamientos.

Todo es relativo. puede que de esto, no quede ni el título, pero aquí vamos!!

Esto Somos...

En la foto: Randall, Kevin, Kate, Rebecca y Jack Pearson: THIS IS US

La tristeza es grande, sí. E intentamos no caer en la desesperación. pero es grande el dolor y cada día, nos preguntamos por qué. Ya pasó un año y las cosas no cambian. Pasó el 23 de diciembre y hasta el día de su cumpleaños, el 3 de enero, pero nada cambia...

Lunes


A veces, cuando me siento en el tacho, siento que no soy yo. No es porque sienta que me desdoblo, sino porque a veces siento que debería hacer otra cosa. debería SER otra cosa...

Mi opinión acerca de las "editoriales de Autopublicación"


Cuando Stephen King publicó Carrie, en la década del ’70, envió el manuscrito a varias editoriales y recibió cartas (y los manuscritos) con cartas alentando a seguir escribiendo. Finalmente, fue aceptada por una editorial, New American Library, y se imprimieron unas 30.000 copias.

La Niebla De Agosto


En Buenos Aires, cuando el invierno golpea con su helada indiferencia, la ciudad adquiere un aire distinto, pesado, como si la misma atmósfera se volviera densa, casi palpable. Aquel Agosto de 2021 traía consigo un frío que no solo cala en los huesos, sino que te congela el alma, te deja vacío por dentro. Era el tipo de frío que se mete por debajo de las ropas, que te hace temblar sin piedad, el que convierte los adoquines de San Telmo en trampas traicioneras, cubriéndolos de una fina capa de hielo que parecía esperarte con una sonrisa macabra. En cada esquina, el vapor de los alientos se alzaba como una niebla fantasmal, flotando en el aire denso, difuso, como si la ciudad misma estuviera respirando en su propio exilio, negada a dejarse arrastrar por el bullicio que la caracteriza en otras épocas del año.

Blusas de regalo...


Una mañana decidí tomarme el día en el tacho; era el día del cumpleaños de la patrona. Entonces, encaré para Avellaneda (la calle, no la ciudad) porque allí está la ropa que a ella le gusta. La patrona es de gustos sencillos, ya le conozco la mirada. Además, tenía la noche lista, cine, cena y después, donde ella quisiera.

Primera noche...


Después de una mañana agitada en las calles de la ciudad, decidí tomarme un breve descanso en mi bar favorito. El olor a café recién hecho y la promesa de un buen sándwich me guiaron hacia una mesa en la esquina.

En el tacho


El sonido de la lluvia golpeaba rítmicamente el techo de mi taxi mientras conducía por las mojadas calles del centro. Mi destino era el café de siempre, mi refugio, donde la mezcla de aromas de café y conversaciones ajenas creaba una sinfonía reconfortante.

Juntos, pero solos


A veces, además de escribir estos relatos ficticios que me surgen así nomás y de manera automática, tengo ganas de escribir lo que me pasa.

veintipocos


Lo recuerdo bien. Estaba manejando cuando me cayó una idea como un rayo. UN LIBRO. Resulta que era nuestro aniversario y ella, gran lectora, nada que ver conmigo, llevaba años sin leer nada nuevo. Así que, conociendo un poco sus gustos, entré en una librería, de esas nuevas tipo boutique donde hasta te podés tomar un café. Doble placer: comprarle algo a mi dueña, y tomarme el sempiterno.

"Todo pasa, nena"

Lo recuerdo bien. fue un día difícil de poco pasajero. mucha vuelta, viajes largos con pasajeros que no hablaban y luego, en medio de la nada, volver solo a Capital... Entonces terminé medio temprano, no quería hacer sufrir al auto al pedo, así que corte medio temprano. cuando volvía de un viaje largo, apagué el reloj y me metí en el primer bar que encontré. Ya se estaba haciendo de noche, en invierno, las noches llegan más rápido que el café a la mesa.

Sábado de cine y series…

Me agarro el viejazo, que se le va a hacer. Cuando pasas de los 50, tenés derecho, viejo…

madrugada de Lavadero



Recuerdo un día en que la tristeza me ganó. No soy un tipo de mostrar sus emociones. Ese día, Salí con el tacho, temprano. Pasé por el lavadero de siempre y me senté en el barcito que estaba vacío, por la hora a la que arrancan a trabajar. Fui el primer cliente del día y me dijeron que como “premio”, me lavaban las alfombras gratis. Agradecí el “premio” y me dispuse a tomar mi café. El lugar tenía apenas algunas luces prendidas y el sol apenas asomaba. Hacia un frio de locos y me compadecí de los pibes que lavaban mi auto. Me los imaginaba con los dedos ateridos de frio y pensé que una buena propina se la merecían. Pero también caí en cuenta que la tristeza me tomaba por la espalda y no podía soltarme, a pesar de que mucho tiempo le fui ganando, batalla tras batalla. La verdad es que no tenía muchas ganas de dar vueltas en el tacho...

De película.


El otro día fui al médico, porque comenzó a dolerme de nuevo la espalda, del día que me convertí en actor de una película de acción llamada “a la mierda con las Oreo”. Salí del médico y me senté en un spot a tomarme un cafecito y recordar (recordar posta) lo que me paso ese día. Primero, llamé a mi señora, le conté lo que me dijo el médico (más calmantes, nada que sea preocupante) y que iba a seguir camino con el tacho.

De manual


Cuando alguien me habla de cine, recuerdo la vez que entre en un Full, me senté, me pedí un café y lo vi. Ahí, sentado, solo, con una Coca y los restos de una factura a medio comer en un platito.